El trabajo del traductor jurado

¿QUÉ HACE UN TRADUCTOR JURADO?

Un traductor jurado realiza una traducción fiel y completa de un documento que le ha sido entregado por un cliente (en papel o electrónicamente). La certificación y sello deberán ajustarse a la normativa (véase el artículo la certificación de las traducciones juradas o bien el texto completo en PDF de la Orden AEC/2125/2014). También el jurado tiene que adjuntar una copia del documento traducido a la traducción con la fecha y el sello en cada hoja.

COSAS QUE NO HACE UN TRADUCTOR JURADO

NO LEGALIZA NI COMPULSA DOCUMENTOS

Al traductor jurado no le corresponde ninguna función de legalización ni de compulsa de documentos. La legalización y la compulsa son funciones reservadas a los Notarios y a los funcionarios públicos con autorización para ello. Un traductor jurado ni legaliza ni compulsa nada.

Frecuentemente se dice que un jurado «da fe» y esta es una expresión que no se debería utilizar ya que lleva al equívoco. La fe pública (legislativa, administrativa, registral, notarial y judicial) es potestad de determinados funcionarios entre lo que no se incluyen los traductores jurados. Porque no damos fe de la veracidad de ningún original.

NO REALIZA CONVERSIONES NI CONVALIDACIONES

El traductor jurado no realiza ninguna conversión ni convalidación de ningún documento. Frecuentemente se piensa que la traducción del título influye en su convalidación por una cosa o por otra y, claro está, no es así. Cada país tiene asignados unos funcionarios (o, a veces, una empresa privada externa) que se ocupa de homologar, validar y convalidar titulaciones académicas. Puede que pidan una traducción del documento, pero lo que diga la traducción no ha de ser determinante en la convalidación final que se dé. Los funcionarios trabajan en un marco de acuerdos y convenios internacionales sobre convalidaciones de titulaciones y con unas tablas de convalidación y conversión de titulaciones.

La recomendación que generalmente estamos dando a los traductores jurados es que dejen en la lengua original el nombre de la titulación, por ejemplo: «Licenciado en Filosofía y Letras» y entre corchetes nuestra sugerencia de traducción que podría ser «Licentiate Degree in Philosophy and Letters«. Aún así es posible que, en el marco de los acuerdos que tengan, los funcionarios decidan que «equivale a máster», pero no somos nosotros los encargados de llegar a esa decisión.

El cliente que piense que equivale a máster o a doctorado o a otra cosa, puede descargar, de la página del Ministerio de Educación español un certificado que afirma este extremo. ¿Cómo? Pues solicitando la correspondencia entre títulos universitarios pre-Bolonia y niveles MECES.

¿Esta correspondencia la puede otorgar un traductor jurado? No, porque la otorga el Ministerio de Educación, que es la institución con potestad para hacerlo.

También puede que no influya nada la nomenclatura del título y que los funcionarios que realizan la conversión se fijen únicamente en el número de créditos ECTS y que decidan «si tiene 300 créditos» equivale a X y «si tiene 200 créditos«, equivale a Y. Por tanto, lo que ponga o deje de poner el jurado no va a tener la menor incidencia en la convalidación y, huelga decirlo, cualquier rasgado de vestiduras es inútil.

También se puede dar el caso de que la institución de destino ya tenga definido (en español incluso) a qué equivalen los títulos. Así, la NMC inglesa tiene definido en su página a qué equivalen los títulos de enfermería españoles (diplomado y grado). Por tanto, mentir es inútil.

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